Eva Luna, Isabel Allende (1/3)

Eva Luna es el nombre que da vida a la joven protagonista de esta novela escrita por Isabel Allende, escritora de la que logramos comprender que la misma protagonista es para la ella una especie de alter ego de la que posee el poder y la suerte de organizar y disponer su vida como ella quiere. Y como todas las vidas humanas, la vida de Eva Luna no siempre será feliz, ni justa; pero sí desbordará amor y creatividad.

Isabel Allende es una escritora latinoamericana muy valorada y considerada; y además también periodista. Hija de Tomas Allende, cuyo primo hermano Salvador Allende fue presidente de Chile durante los primeros tres años del 1970.

Isabel Allende fue una escritora exiliada y en muchas de sus obras incluirá el tema de la dictadura, pero aun así su obra ha perdurado y es considerada la escritora viva más leída del castellano. Ha dado a luz obras como “La casa de los espíritus”, “De amor y de sombra”, o “Paula”, en homenaje a su hija fallecida.

Despliega en su obra lo que llamaremos el realismo mágico, dejando a relucir su bella y sofisticada narrativa en la que deja claro que tanto la vida como la literatura no son más que un juego entre fantasía y realidad; moraleja que Eva Luna nos dejará claro hasta en la última de sus páginas.

Pero de Eva Luna no solo obtendremos un precioso juego de historias y de descripción de personas, que a su vez moldean y crean la personalidad de la joven Eva Luna dando vida a toda clase de estereotipos que quiere contrastar la escritora en frente a la personalidad tan especial y desarraigada de Eva Luna y de su madre; sino que hay un elemento social y político detrás que podremos observar desde unos ojos críticos ya nacidos en una época un poco más moderna.

Situándonos en la Latinoamérica de la segunda mitad del siglo veinte; encontraremos una sociedad fuertemente arraigada en tradiciones, religión, superstición y pobreza. Pero al igual que nos encontramos ante una sociedad claramente anclada en el pasado; podremos ver una lucha interna y externa ante la nueva información y descubrimientos venidos de Occidente o de Norteamérica.

Eva Luna nace en casa de un científico extranjero donde su madre es criada. El profesor James es un científico que no cree en las fiestas populares como la Navidad, pero al mismo tiempo sus criados la celebran con gran jubilo.

También explicará otra anécdota de sus años en casa del Profesor James: En medio de una gran sequía se forma un aglomerado de personas que quieren ir a rezar a un santo para que les devuelva la lluvia; y mientras las personas están de camino hacia esta plegaria, como si se tratara de un acto social, les sorprenderá las primeras gotas de lluvia dejando ver a los creyentes que la voluntad de Dios es cómica e irónica.

En esta clase de anécdotas vemos el tono irónico de los andares de la  la sociedad cristiana sudamericana en su conjunto.

En esta parte de la descripción de la vida de Eva Luna y en las anécdotas que nos muestra la escritora como la que acabamos de mencionar, vemos ya la gran brecha entre ciencia y tradición cada vez más creciente en Sudamérica.

De la ciencia innovadora y casi acabada de nacer, recién exportada de los países más desarrollados, solo llegaban las migajas a las casas más humildes latinoamericanas envueltas ante la  veneración de Dios vivida desde hace siglos, pensamientos sexistas, la escasa importancia hacia la formación y la educación; y el fuerte rechazo hacia el crecimiento personal de la mujer; tan visto a lo largo de toda la novela y tan encarnado incluso en personajes femeninos.

Indagando en sus costumbres, en Eva Luna vemos cómo algunas de las criadas que cuidan a la niña le cuentan que es mejor nacer hombre, pues se tiene más oportunidades; que las mujeres son pequeñas ante el sexo de los hombre y hay que ser muy cauta y precavida.

Pero a pesar de ello, en la verdadera práctica también encontrará a personajes como Riad Alabí o Huberto Naranjo que se esmeran en ayudarla en su formación en la lectura y en el cálculo para poder valerse por ella misma y que tuviera una profesión digna como secretaria o profesora.

En este tipo de ideología podemos comprender hasta donde llegan los pensamientos más arraigados en la tradición, y hasta qué punto algunas personas reniegan de ellos; teniendo en cuenta lo difícil que fue y es crecer ideológicamente en Latinoamérica.

Por ejemplo, nos explica la reticencia que tuvieron a los billetes aquellas personas tan acostumbradas al trueque o a la morfología del dinero en monedas; más cercanos al oro y ocupando más o menos peso en los bolsillos.

También aprenderemos mucho si nos detenemos ante los personajes que encarnan a todos los criados con los que convive Eva Luna; viendo su inclinación hacia la resignación y fe católica, la creencia en los milagros concedidos; la creencia que la vida de la mujer solo sirve para buscar un buen marido y ser criada…

A lo largo de la aparente y desdichada vida de la protagonista , como vamos viendo, se nos muestran algunos esbozos de la sociedad latinoamericana y del principio de transición hacia años más modernos.

Vemos cómo se empieza a dar más importancia al comercio con turistas y al turismo, como fruto de mayores beneficios.

 

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