El clasicismo: la tragedia y comedia

El clasicismo fue un movimiento artístico y literario que juega con la imitación de modelos griegos y romanos, consideraros perfectos estéticamente y dignos de imitación, entonces el arte era imitar. Este movimiento fue tanto estético como intelectual, dominando las artes. El humanismo renacentista le da vida, es importante diferenciar entre Renacimiento y Clasicismo, pues este último se dio durante el S. XVIII. Su aspiración era imitar en forma – palabra, cuerpo, carácter humano; diálogo, gesto, actitud…- a la antigüedad clásica, aunque a diferencia de los orígenes del teatro griego (y sus coros y cultos al dios Dionisio) el clasicismo se prestó de la época clásica posterior para dar a conocer la inmortalidad de las acciones humanas y su consiguiente exaltación. Sus modelos a imitar eran Homero, Safo, Esquilo, Esopo, Virgilio, Horacio, Ovidio…

El clasicismo recupera en gran medida la búsqueda de la perfección y del conocimiento que nace con el Humanismo. Se expresa en arquitectura, música, pintura y literatura, entre otros. Aparece de forma paralela con el Manierismo, que a su vez da pie al Barroco y al Rococó. Se renueva en gran medida en el Neoclasicismo, y es repudiado por el Romanticismo.

El clasicismo durante sus primeros años estuvo en constante lucha contra el Barroco, dando sus frutos en la pintura y trasladándose en el terreno de la literatura, justo cuando la corriente barroca empezaba dominar el mundo del arte.  El triunfo del clasicismo lo reconoceremos en el ensayo de Boileau, «la poética», en el que se defiende una literatura que llegue a los sentimientos del espectador, lo cual logrará mediante los filtros del intelecto. Se armará en contra de las exuberancias del Barroco, en recuperación de la sobriedad clásica, su armonía y equilibrio.

El clasicismo francés:

Un movimiento fundamentalmente pictórico, se desarrolla en Francia en el S. XVII. Se asienta en alternativa al barroco, pues Francia empezó a darle importancia a la defensa del sereno clasicismo. Gracias al legado artístico y programas políticos del antiguo régimen, la literatura francesa dominó en gran medida las letras europeas del siglo XVII. Los reyes y aristócratas se encargaban de estimular las artes, y dieron su afirmación a la creación de la Academia Francesa para la Lengua y la Gramática.

Los escritores se inspiraban en gran medida por el Arte Poética de Aristóteles, y por Horacio. Evitaban las exuberancias, aspiraban a la naturalidad y sencillez. El público de estas obras era la corte y la aristocracia. Destaca sobre todo su teatro. Se debía respetar la regla de las tres unidades y cumplir una función moral. Un género muy cultivado será la tragedia clásica creada por Corneille y llevada a la perfección por Racine. El estilo de Corneille es retórico, se centra en los conflictos de los personajes y el de Racine destaca por la profundidad psicológica de sus personajes, centrándose en su realismo, y la obra más destacada es Fedra.

El género de la comedia lo trae y trabaja Molière: escritor, actor, dramaturgo, protegido por Luis XIV. Sus obras eran más bien sátiras, en las que critica a la alta aristocracia y a la burguesía de su época, una de sus grandes obras sería Tartufo, que presentaría en un ballet dedicado a la reina, que se levantaría disgustada por verse demasiado identificada con una de sus personajes.

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