«Eternal sunshine of the spotless mind» y su relación con el psicoanalisis

“How happy is the blameless Vestal’s lot!

The world forgetting, by the world forgot;

Eternal sunshine of the spotless mind!

Each prayer accepted and each wish resigned “

 

Un buen día Alexander Pope escribió estas palabras, que traduciremos al español de la siguiente manera: “¡Qué feliz es el inocente destino de las vírgenes vestales/ Pues olvidan el mundo y el mundo las olvida a ellas / Eterno resplandor de la mente sin recuerdos/ Cada oración eterna y cada deseo renunciado…/ “

Muchos años después el verso de Pope inspiró el título de la película que trataremos a continuación: “Eternal sunshine of the spotless mind”, haciendo referencia a la inocencia o ingenuidad de aquellos que olvidan. También incluso es un tema que tratará Nietzsche “Dichosos sean los olvidadizos, pues superan incluso sus propios errores.”

Hablamos aquí de la fortuna, de la ventaja de aquel que no recuerda, de aquel que ha olvidado, ante los peores recuerdos, o al menos este sería el eslogan de un anuncio que diese publicidad a los servicios que ofrece el ingenioso producto, de ciencia ficción obviamente, que vemos en la película. Un aparato o un proceso psíquico que extrae de la mente las relaciones que una persona quiera olvidar. De eso se trata esta película. El olvido de las malas relaciones. Reestablecer el cerebro de las personas que sufren, proporcionando el olvido como remedio. Siguiendo a Freud, que establece el sufrimiento como punto de partida de los estudios sobre histeria remitiendo a cómo el trauma se omite a través del olvido.

Los protagonistas, Joel y Clementine, son una pareja como otra cualquiera. Se enamoran perdidamente el uno del otro hasta que un buen día la llama se va apagando. Empieza el odio, el aburrimiento, el estancamiento, las discusiones absurdas hasta que acaban terminando la relación. Clementine decide recurrir a un proceso que ofrece la posibilidad de borrar el recuerdo de la existencia de Joel en su vida, olvidarle de la noche a la mañana. Y lo hará. Por otro lado, Joel va a visitar a Clementine en una mezcla de sentimientos tan negativos como positivos al mismo tiempo y se da cuenta de que ella no le recuerda y que, además, está viendo a otra persona. Joel piensa que Clementine le está haciendo una broma, hasta que uno de sus amigos le enseña un papel que se le ha enviado desde la clínica: “Por favor, no le hablen a Clementine de Joel porque se ha sometido a un tratamiento de olvido de esta persona. “Joel la odia incluso más. Pero decide someterse al mismo tratamiento.

Pero así no será el desarrollo de la película, no. En efecto, sin que el espectador sepa nada de la trama, la película empieza el día después de que Joel se somete al tratamiento y lo demás lo vamos descubriendo sobre la marcha.

Nuestro primer acercamiento será al del famoso tratamiento de olvido de la película. Por supuesto, nos encontramos en un mundo en el que la tecnología ha avanzado a tal punto, que la misma puede incidir en el cerebro de las personas, en sus mecanismos, pulsiones y en sus recuerdos para manipularlos, para extraerlos de la memoria. Y así lo vemos a medida que se nos va explicando el funcionamiento del tratamiento, en lo que consistirá básicamente el argumento de la película.

En la película, la clínica le pide a Joel que describa su relación con Clementine para poder hacer un mapa de la relación para saber en qué incidir, qué coger y qué es lo que más pesa sobre su mente. Se le pide que vuelva a casa y que se deshaga de todo lo que le recuerde a ella, todos sus regalos, objetos, notas; para que al día siguiente del tratamiento dichos objetos no le confundan. Se le estipularán pastillas para dormir para que un grupo de médicos entre en su apartamento esa misma noche, y empiece el tratamiento de olvido mientras su cerebro es monitorizado siguiendo el mapa de la relación que hay que deshacer.

A medida que va avanzando la película, y la noche; vemos como Joel va olvidando los recuerdos que tiene con Clementine. Desde el final, hasta el principio de su relación, como se establece en el mapa. El primer recuerdo que olvidará es la agria despedida, el podrá visualizar esto en su cabeza mientras está soñando, incluso es consciente de lo que está ocurriendo y le alegra poder olvidar por fin, aún más: tiene conciencia de que hay personas hablando en su habitación. El proceso médico se extiende concretamente en los sueños (fruto del inconsciente) como terreno de trabajo. Mientras está dormido, el cerebro de Joel va estableciendo el mapa de su relación a medida que la va olvidando. Olvida de forma grata los malos momentos.

El problema y el nudo de la película empieza cuando el mapa de la relación se va acercando a la época en la que eran felices, cuando Joel se empieza a enamorar de Clementine, cuando la memoria es grata y no quiere ser olvidada. Joel se da cuenta de que hay algunos momentos que no quiere olvidar. Es fácil explicar por qué se van olvidando los peores momentos de la relación, es decir, los últimos; y nos lo explica Freud en medida en que las vivencias desagradables no se recuerdan debido a la afección que producen, se reprimen, se vuelven ineficaces afectivamente, se olvidan. Y nos explicamos también por qué Joel empieza a cuestionarse su decisión de olvidar a Clementine, pues está empezando a olvidar lo malo de su relación, mientras rememora todo lo bueno de la misma.

En pleno nudo de la trama, Joel definitivamente decide que no quiere olvidar a Clementine y que el proceso es inevitable, pues están controlando su mente y sus recuerdos, están borrando los recuerdos, mostrado de forma sublime en un lenguaje onírico: objetos que caen, que desaparecen, caras desfiguradas, voces distorsionadas… Joel pide ayuda a la Clementine que a la vez está olvidando, en su propia mente, y ambos se responden: Habrá que irse a un lugar en el que esconderse, en otras palabras, hay que burlar el mapa de la relación que la máquina está siguiendo para que el paciente olvide la relación.

Y es entonces cuando Joel lleva consigo a Clementine fuera de los recuerdos que de ella está olvidando (es curioso que lo único que persiste será, no tanto los recuerdos, sino la misma Clementine). La lleva entonces a un momento de su infancia, escondido en su mente en un lugar recóndito. ¿No nos recuerda también al psicoanálisis de Freud y la importancia de la infancia y del sentimiento materno? Dirá Joel: “No sé por qué, pero me siento increíblemente cómodo aquí, y tengo muchas ganas de que mi madre me coja en brazos. Aquí estoy tranquilo”. Resulta cómico, pero entendible; como escapa al olvido, volviendo a una escena familiar, tranquila, con su madre; donde Clementine se esconde en un personaje que andaba por ahí, como amiga de la madre de Joel y es cuando ambos saben que el proceso está funcionando y que se están ocultando en la mente de Joel.

Asimismo, los técnicos que controlan y monitorizan a Joel se dan cuenta a través del computador que está mostrando imágenes del cerebro de Joel y del mapa de la relación que está tratando de sacar de su mente, que Joel está escapando de la zona, de los recuerdos. Es cuando llaman a un doctor más especializado, que les ayudará a devolver a Joel al mapa de su relación. Y Joel se da cuenta, a medida que los recuerdos se van olvidando, que va olvidando la cara de Clementine, que cada vez están avanzando más al principio de su relación, que querrá decir que cada vez falta menos para acabar el proceso.

Así que habrá que darse prisa, concluye Joel; que tendrá que burlar la máquina y los técnicos que le están monitorizando de una forma más eficaz, tendrá que esconderse a él y a Clementine en un lugar muchísimo más recóndito de su mente. La Clementine de sus sueños llevada a la vida por la insuperable Kate Winslet le dice “Llévame a un trauma, a algo reprimido; eso es lo más oculto que habrá en tu mente y no nos encontrarán.” Esto nos recuerda otra vez al inconsciente que tan hábilmente describe Freud. No va ni mucho menos desencaminada Clementine (o el personaje onírico creado por Joel).

Hablamos de lo reprimido, un recuerdo sofocado, los protagonistas tendrán que esforzarse para llegar a dichos momentos reprimidos, pero llegarán a ellos, mostrando una vez más que los sueños nos enseñan que lo que creíamos olvidado puede re-aflorar en nuestra conciencia. Ya que, cuando dormimos, la represión no está tan alerta y por ello el inconsciente aprovecha para llevar esta información a la consciencia. También Freud corrobora la relación del sueño con el sentimiento reprimido, deformado y censurado, en otras palabras, olvidado.

Es entonces cuando Clementine y Joel van a un momento vergonzoso para Joel, cuando se está masturbando de adolescente y de repente su madre aparece en su habitación (y como no, volvemos a usar la figura de la madre). Pero no va a ser suficiente, pues los técnicos devuelven a Joel al mapa de su relación. Pero Joel no se rinde aun, y se va a un lugar mucho más embarazoso y reprimido, cuando agobiado por la presión de grupo, mata a un pájaro que sufre. Es entonces cuando Joel y Clementine se esconden en los personajes de dos niños, sacando a relucir un momento que, por vergüenza, el inconsciente de Joel se había esforzado ardientemente en olvidar. Un olvido motivado por represión.

Con esta película es fácil explicar algunos procedimientos mentales, e incluso enseñar lo que esconde el cerebro, los mecanismos que usa para defenderse de sus propios recuerdos y la lucha entre sentimiento y razón.

No conseguirán esconderse hasta el final, pues les devuelven al mapa de su relación y esta vez, al recuerdo del día en el que se conocieron. En estos momentos, Joel ya ha olvidado todo lo malo de su relación y se encuentra en el lugar en el que conoce a Clementine y esta vez, se empieza a preguntar por su relación y por todo lo que ha ocurrido, y de qué pasará cuando la olvide. Se da cuenta de que lo volvería a hacer. Pero ahora, solo quiere disfrutar de su último recuerdo con ella. El más grande y el más protegido por su mente, se va destrozando poco a poco de la manera en la que se destrozan las grandes cosas: Se empieza a destruir la casa en la que se encuentran, empieza a entrar agua en aquella casa (interviniendo, otra vez, el maravilloso lenguaje onírico de la película).

Lo siguiente es que Joel ya ha olvidado a Clementine. Y al día siguiente, será cuando la vuelve a conocer. ¿Cómo? Así empieza la película. Hay algo que le dirá a Joel que debe ir al lugar donde se conocieron (aunque ya lo ha olvidado) y algo le dice a Clementine exactamente lo mismo. Y así se conocerán otra vez.

Por otro lado, la ayudante del médico que hará hipnosis a Joel y a Clementine, también se ha sometido al mismo tratamiento para olvidar a aquel médico, pues estaba enamorada de él. Ella no lo sabe, por supuesto, pero se volverá a enamorar de él. Al igual que se gustarán otra vez Joel y Clementine. ¿Cómo es eso? ¿Olvidamos, pero no olvidamos los sentimientos? Ambos ejemplos nos direccionan a esta respuesta. Como cuando pierdes a algún ser querido y pretendes arrinconarlo en tu mente, pero años después algo te despierta esa sensación que estás intentando olvidar o reprimir. ¿De qué sirve jugar con nuestro cerebro, si en última instancia es él quien juega siempre con nosotros?

La mencionada ayudante se dará cuenta de su proceso de olvido, y llevada por el rencor enviará a todos los pacientes cintas grabadas por ellos mismos, de ellos hablando sobre la relación que quieren olvidar y así lo escucharán Joel y Clementine, hablando mal sobre ellos, se oirán a sí mismos, habiéndose conocido por segunda vez. Habiendo descubierto buenos sentimientos, habiendo descubierto lo bonito de una relación cuando empieza, descubriendo asimismo que ya se habían conocido y olvidado a sí mismos por haber tenido una mala relación. ¿Y eso les impide volver a conocerse? En absoluto. Así acaba la película. Con un rechazo hacia lo doloroso o lo malo de una relación, habiendo olvidado la relación. Explicando lo que decía Nietzsche: “Dichosos sean los olvidadizos, pues superan hasta sus propios errores”, habla de estos dos enamorados, que por no recordar vuelven a cometer los mismos errores y sin importarles lo más mínimo. “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” que, por cierto, será mencionado como cita de Pope en la misma película, también hace referencia a aquella ingenuidad, aquella inmaculada inocencia de la mente desprovista de malos recuerdos. ¡Volvamos a repetir nuestros errores! Será la respuesta de la película.

Positiva y al mismo tiempo absolutamente desalentadora al ver cómo empieza y cómo acaba una relación, pero a pesar de ver cómo se va pudriendo, el sentimiento del principio o los recuerdos quedan inmaculados en nuestra memoria. Esta película tiene como protagonistas a las dos personas de una relación y como tercero, al cerebro.

La intervención del cerebro en una relación: los recuerdos, el sentimiento del principio y del final, el cerebro como hogar de la relación, de la felicidad y el rechazo. Hará partícipe al cerebro, al consciente amenazado por el presente y por los sentimientos a los que se enfrenta y al inconsciente en su más grande contradicción de rechazo y apego. En su propio lenguaje, nos hace ver la voluntad de conservar un recuerdo, y como otros se van desvaneciendo, nos muestra el mundo de los sueños y nuestros recuerdos custodiados y clasificados por nuestro inconsciente.

Si he elegido esta película para hacer el trabajo ha sido para mostrar al lector, efectivamente, un mapa de nuestro cerebro que actúa sobre aquello consciente, nos muestra un mapa de nuestro inconsciente abogado por los sueños, por los recuerdos reprimidos y por aquellos recuerdos que olvidamos y aquello que no queremos olvidar; nos enseña cómo nos movemos a través de él para mostrarnos finalmente que lo que acaba ganando es el impulso del sentimiento.

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