El realismo mágico en el cine

Como bien es sabido, el lenguaje cinematográfico puede dar lugar a otra puesta en escena de géneros, personajes y situaciones. Nos puede enseñar otros mensajes, tal y como hemos comprendido cuando hemos estudiado el mismo movimiento en arte y en literatura. Resulta difícil creer que esta corriente haga una tercera aparición en el cine, planteándose de esta manera las dificultades que puede atravesar la misma para efectuarse.

El realismo mágico nace de situaciones cotidianas o increíblemente artísticas. El primero es el caso de la película Ruby Sparks, su protagonista, un escritor de ficción sumido en la creación de sus personajes, crea a una chica en apariencia perfecta para él y la misma acaba apareciendo en su vida, en su casa y acabará por formar parte de su vida, e incluso el protagonista descubre cómo controlar lo que Ruby sabe o hace con su propia máquina de escribir. Lejos de desarticularse la trama por esta aparición, el elemento se adhiere a ella haciéndola continuar y desarrollarla. Un segundo caso es la película Stranger than fiction en la que, sumidos en un terreno tan cotidiano como el del día a día en una oficina, la historia empieza cuando vemos que al protagonista le sigue una voz que relata todo lo que está haciendo o sintiendo. Si al principio le parece extraño, no se lo resultará el descubrir que él es un personaje de una escritora que está decidiendo cómo hacerle morir. En este tipo de relatos, el realismo mágico hace que la trama se desarrolle predisponiendo al espectador a aceptar el elemento extraordinario y acoplarlo a la película.

Otro caso de realismo mágico en el cine, y esta vez, que convierte la cotidianidad en algo mágico, como poco artístico; es el caso de Midnight in Paris, película que sucede en París, en la que su protagonista es transportado cada noche al Paris de los años veinte y a su barrio artístico donde en los bares se encuentran algunos de los personajes literarios y artísticos más aclamados de las vanguardias. El protagonista no solo acepta el elemento extraordinario, sino que lo celebra, lo incluye en su realidad lo que articula un relato de lo más artístico y filosófico en el que el presente se relaciona con el pasado, algo que sólo podría suceder en el lenguaje del realismo mágico. Y, por último, otro caso que se articula de la forma más artística y extraña es Amèlie, película en la que se nos relata la vida de una joven francesa cuya vida ha resultado de lo más extraña, e incluso surrealista, puesto de tal manera que invita al espectador a creer y adentrarse en ella. A medida que avanza la película, van sucediendo más sucesos extraños como el pez que se escapa de su casa, pinturas que hablan, un gnomo que se recorre el mundo y envía fotos, constituirán elementos visuales que ayudarán a desvelar la vida de una joven llena de imaginación y de creatividad que encuentra lugar en la forma en que la película está articulada.

En este sentido, vemos cómo el realismo mágico se ha hecho un pequeño lugar en algunas películas que se ayudan de él para incorporar problemáticas y reflexiones más difíciles de articular si no apareciese el elemento extraordinario que nos obligará a establecer relaciones con cuestiones que en la realidad no serían planteadas.

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